
El desierto del Sahara, uno de los lugares más secos del planeta...pues el par de días que lo visitamos llovió. Manda huevos que diría el entrañable Trillo (gran político y mejor persona...arj. Perdón, me han entrado arcadas...). Así que de eso de ver por la noches las estrellas estirados en una alfombra en medio de la nada, pues eso, nada.
Al menos vivimos una experiencia única, salir del desierto metidos en un Renault 4 del año de la guerra, con tres bereberes más dentro del coche, y dos más encima de él, sentados en la baca junto con nuestras bolsas. En total eramos 7 personas montadas en el puto R4 de ruta por el Sahara. Suerte que el piloto era Fernando Alonso... El copiloto era Luís Moya (el de trata de arrancarlo Carlos), pero una vez más, el famosete de turno le dio por taparse entero para joderme la foto...

